Ya estamos a mitad de diciembre. En estos días, parece que el mundo nos empuja a una maratón de reunión en reunión, donde el ruido de afuera a veces intenta tapar lo que sentimos por dentro. El año pasado pensamos en el árbol de Navidad como un reflejo de nuestra vida, pero este 2025 nos invita a mirar una realidad diferente: la presión de cumplir con todo el mundo frente a nuestra necesidad real de parar, pensar y reencontrarnos con nosotros mismos.
LA SOLEDAD COMO UN REFUGIO NECESARIO
A pocos días de las fiestas, la soledad suele verse como algo «malo» que hay que evitar a toda costa. Sin embargo, estar solo puede ser algo muy positivo si lo usamos para volver a conectar con lo que de verdad nos pasa.
Cuidar tus emociones empieza por escucharte. Si sentís que necesitás retirarte un momento del ruido de las fiestas para proteger tu tranquilidad, hacelo. Ese silencio no es un vacío; es el lugar donde podés recuperar tu eje sin que las expectativas de los demás te mareen. Cuidar tu paz mental es la decisión más importante que podés tomar hoy.
LO QUE MOSTRAMOS FRENTE A LO QUE SENTIMOS DE VERDAD
A menudo, en estas reuniones, ponemos una sonrisa de compromiso mientras que por dentro sentimos cansancio, nostalgia o simplemente ganas de estar en otro lugar.
La clave para no pasarla mal es aceptar que esas dos sensaciones pueden vivir juntas. No intentes borrar lo que sentís para «encajar». Podés decirte a vos mismo: «Estoy acá compartiendo esta cena, pero también acepto que me siento un poco triste o cansado». Al reconocer tu sentimiento real, dejás de fingir y empezás a sentirte más entero, sin necesidad de usar una máscara.
EL VALOR DE LA «FAMILIA ELEGIDA» Y EL PODER DE DAR
La magia de estos días no depende de una mesa llena de parientes por obligación, sino de la calidad de las personas que nos rodean. Cuando la familia de sangre no puede darnos la paz que buscamos, aparece la familia elegida: esos amigos y personas especiales que nos aceptan tal cual somos.
La Navidad es también una oportunidad para la solidaridad. A veces, la mejor forma de aliviar nuestra propia soledad es acercarnos a otro. Ya sea llamando a ese amigo que no ves hace tiempo o ayudando a alguien que lo necesita, el acto de dar y recibir nos hace más fuertes y nos conecta de verdad.
CREA TU PROPIA NAVIDAD, SIN OBLIGACIONES
No tenés que cumplir con un guion que no sentís. Podés vivir estas fechas a tu manera:
•Recuperá la ilusión: Que tu árbol de este año no sea solo un adorno, sino un símbolo de tus metas para el 2026 y de las cosas buenas que lograste.
•Respetá tus ausencias: Si hay una silla vacía que duele, dale un lugar. Encendé una vela o decí unas palabras. Hablar de los que no están es lo que mantiene vivo su recuerdo.
TOMA EL MANDO DE TU PROPIA PAZ
Recordá que no existen familias perfectas ni felicidades obligatorias por calendario. Lo que sí existen son personas únicas, como vos, con la capacidad de decidir cómo quieren pasar este fin de año. Al elegir con quién compartir tu tiempo y cuándo buscar el silencio, dejás de ser un pasajero del estrés de diciembre para convertirte en el dueño de tu propio bienestar.
La Navidad es, en el fondo, una oportunidad para recordar que estamos vivos y que siempre hay nuevas oportunidades para empezar de nuevo.
Hoy es un gran día para superarte a ti mismo.
Si sentís que el ruido de estas fiestas te confunde o necesitás apoyo para reencontrarte en medio de la soledad, en psicologas.uy estamos para acompañarte a diseñar una Navidad que sea fiel a lo que vos necesitás. Contáctanos sin compromiso.

