Día Internacional de la Salud Mental: pensado desde lo cotidiano, los lazos afectivos y la gratitud

Cada 10 de octubre, el mundo se detiene por un instante para recordar algo esencial: la salud mental es parte fundamental de nuestra vida y bienestar. Sin embargo, más allá de definiciones o campañas, este día nos invita a reflexionar sobre un aspecto profundo —cómo la salud mental influye en la manera en que tomamos decisiones, construimos vínculos y proyectamos nuestro futuro.
La salud mental no se limita a la ausencia de un diagnóstico. Es el resultado de una armonía entre lo emocional, lo físico, lo mental y lo espiritual. Se trata de cómo nos vinculamos con nosotros mismos, con los demás y con la vida. Cuando esta armonía se desequilibra, no solo se resiente nuestro estado interno, sino también nuestras relaciones, nuestras oportunidades y la forma en que enfrentamos los desafíos cotidianos.
Siempre se vive buscando ese equilibrio, ya que todos nos exponemos a nuevos acontecimientos que nos emocionan, y ponen en tela de juicio nuestra percepción de la realidad y nos conectan con nuestra vulnerabilidad.
Tener buena salud mental no significa estar bien todo el tiempo, sino contar con los recursos internos y externos para reconocer, gestionar y transformar lo que sentimos. Y uno de los recursos más poderosos que tenemos como seres humanos es el vínculo: poder hablar, ser escuchados y sentirnos comprendidos.
A veces, una conversación genuina puede cambiar la manera en que vemos las cosas, y hasta puede abrir caminos donde antes solo había muros.
Los lazos afectivos son la herramienta más poderosa para conocernos a nosotros mismos, devolviendo una visión de quienes somos más integra, logrando coherencia entre lo que se dice y se hace. Este conocimiento ayuda a no hacerse trampas en el solitario cuando se van tomando las decisiones que construyen nuestro presente y nuestro futuro.
Uno toma decisiones todo el tiempo: hacer deportes, ayudar a alguien, comer comida sana, esforzarse, comer un alfajor, casarse, viajar, tener hijos, estudiar, fumar, etc. En sí decisiones que van impulsando y marcando por el camino que va nuestras vidas.
También al expresar gratitud a otros, se fortalecen los lazos afectivos y se generan sentimientos de cercanía y confianza, lo que permite mayor oportunidad para conocerse a sí mismo y auto desarrollarse. La gratitud de esta manera ayuda a enfocarse en lo positivo, disminuyendo la atención en lo que falta o en los problemas.
Esto puede influenciar las estrategias para manejar la frustración, la ansiedad y el estrés, logrando superar estos síntomas, se puede evitar complicaciones de salud (enfermedades físicas), accidentes, discusiones, malos entendidos o simplemente malas decisiones.
Por eso, en este Día Internacional de la Salud Mental, más que recordar una fecha, recordemos la importancia de cultivar espacios donde se pueda hablar, sentir y sanar. Cuidar la mente es cuidar la vida, y hacerlo juntos nos fortalece como sociedad.
No debemos hacernos trampas y debemos tomar conciencia comprendiendo que la salud mental es una responsabilidad de todos nosotros, por lo que es importante trabajarlas desde el primer vínculo, ese que se da en el seno de la familia.
“Espero que logres superarte a ti mismo.”
Una frase que, más que un deseo, es una invitación a mirar hacia adentro y dar ese paso valiente hacia una mejor versión de ti.

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